La belleza andina y la belleza occidental
El concepto de belleza es inherente al ideal de la figura humana, lo cual es diverso y ha ido evolucionando y variando en las diferentes etapas históricas de la humanidad por su nivel cultural y según la época.
No existe una definición concreta de belleza, cierta o única, pues depende de la ideología y visión de una determinada cultura, de tal forma que, al enfocarnos en un “ideal de la figura humana”, esto indeterminadamente tendrá diferentes características, debido a factores sociales, económicos, políticos y culturales que se desarrollen en el tiempo.
El contraste de la belleza en nuestra cultura es indudable al realizarlo con base en el pensamiento occidentalista, ya que, por la conquista, se derivó en la sincretización de estas 2 culturas y con más empuje al pensamiento filosófico.
Para el mundo occidental, la belleza en sí se deriva de diferentes culturas, entre las que podemos destacar la cultura griega, que tenía cánones (lineamientos estéticos) establecidos sobre lo ideal de la belleza. Por esta razón, el término bonito, hermoso, bello, rubio, blanco, ojos azules, etc., han sido paradigmas que regulan nuestra percepción de una belleza e idealización de la figura humana. Otros historiadores lo llaman el pensamiento de blanquitud de nuestros pueblos indígenas.
