El retrato que revolucionó el arte
También conocida como La Gioconda, Monna Lisa es una obra pictórica del artista italiano Leonardo da Vinci realizada en el periodo del Renacimiento. Es una de las pinturas más famosas del mundo y es famosa por su sonrisa enigmática y su sorprendente realismo. Se encuentra en el Museo del Louvre en París, Francia, y se considera una de las posesiones más preciadas de este espacio cultural.
La Monna Lisa fue pintada entre 1503 y 1506 y representa a una mujer que se cree que es Lisa Gherardini, la esposa de un comerciante florentino. La pintura se destaca por el uso de sfumato (proviene del italiano fumo que significa humo y de sfumare, cuyo significado es atenuar), una técnica que consiste en mezclar colores y tonos para crear un sutil efecto ahumado. La obra también se destaca por su uso de la perspectiva, con la modelo que parece estar sentada frente a un paisaje que retrocede en la distancia.
Algunas características para que sea considerada como la pintura más famosa del mundo son:
Desde el punto de vista de la composición, la Monna Lisa es un retrato de medio cuerpo, o de tres cuartos, sobre un paisaje que se divide en dos atmósferas, una más fría (la superior) y otra más cálida. La postura de la mujer deriva de la “pirámide” usada para representar a las madonnas sentadas, es decir, que se trata de una geometrización triangular. El centro del cuadro es el pecho de la mujer y está alineado con el ojo izquierdo y los dedos de la mano derecha. La posición de los brazos, junto con el del sillón, transmiten una distancia entre ella y el espectador. La cabeza está cubierta por un velo que simboliza la castidad, frecuente en los retratos de esposa. La postura de la Monna Lisa indica serenidad y, junto con la
