La escritura musical
Cuando hablamos sobre escritura musical nuestra visión inmediatamente se deriva a la partitura occidental, con toda su simbología y el estudio que se requiere para interpretarla, pero aquello no necesariamente implica tener una visión hacia ese método occidentalista, ya que lo podemos interpretar a través de diferentes simbologías. Es importante recalcar que cuando apareció la música su forma de enseñanza y de permanencia se realizó a través de la oralidad, cuyo modelo estaba expuesto a que se produjeran variaciones y en el transcurso del tiempo pudiera transformarse la información original. Es por eso que el monje italiano Guido D’Arezzo, alrededor del siglo X, creó un sistema de notación que fue aceptado y popularizado mundialmente. Cabe recalcar, según investigaciones realizadas, que tan solo una pequeña parte de la población tiene conocimiento de aquel sistema, es decir, existe un alto índice de analfabetismo musical. Por tal razón, nosotros mismos podemos crear diferentes simbologías y elementos gráficos para realizar nuestra propia partitura musical, lo que equivale a crear símbolos convencionales que sinteticen información para que el receptor pueda decodificar, interpretar y comprender su significado.
Si necesitamos identificar una nota musical podemos utilizar colores; en el caso de diferenciar un mismo sonido, pero más grave o más agudo, podemos usar figuras geométricas, y en el caso de necesitar tocar una nota y diferenciar si es más corta o más larga, simplemente utilizaríamos líneas rectas de diferente longitud.
◗ Interpreta a qué se refieren los siguientes símbolos convencionales.
