Los conflictos, la inseguridad, las instituciones débiles y el acceso limitado a la justicia continúan suponiendo una grave amenaza para el desarrollo sostenible. El número de personas que huyen de las guerras, las persecuciones y los conflictos superó los 70 millones en 2018, la cifra más alta registrada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en casi 70 años.
En 2019, las Naciones Unidas registraron 357 asesinatos y 30 desapariciones forzadas de defensores de los derechos humanos, periodistas y sindicalistas en 47 países. Por otro lado, los nacimientos en todo el mundo de alrededor de uno de cada cuatro niños con menos de cinco años nunca se registran de manera oficial, lo que les priva de una prueba de identidad legal que es crucial para la protección de sus derechos y para el acceso a la justicia y a los servicios sociales.
Los derechos humanos son cruciales para dar forma a la respuesta a la pandemia. Si respetamos los derechos humanos en estos
momentos de crisis construiremos soluciones
más efectivas e inclusivas para la emergencia
de hoy y la recuperación de mañana.
Los derechos humanos colocan a las personas
en el centro del debate. Las respuestas
que estén influidas por los derechos humanos,
y que los respetan, producen mejores
resultados a la hora de vencer a la pandemia,
lo cual garantiza una atención sanitaria
para todos y preserva la dignidad humana.
Para centrarse en la «verdadera lucha», el
secretario general de las Naciones Unidas,
António Guterres, exigió un alto el fuego
a nivel mundial, en un intento de instar a
las partes enfrentadas en todo el mundo a
que depusiesen sus armas. Más de dos millones
de personas han firmado la petición
en línea a favor del alto el fuego exigido
por el secretario general. Las misiones de
mantenimiento de la paz de las Naciones
Unidas continúan llevando a cabo sus mandatos
mientras también ayudan a los países
en su respuesta al coronavirus, la cual se
rige por cuatro objetivos principales: proteger
al personal de las Naciones Unidas y
su capacidad para continuar con las actividades
esenciales; ayudar a contener y mitigar
la propagación del virus, garantizando
que el personal de las Naciones Unidas no
sea un vector de contagio; apoyar a las autoridades
nacionales en su respuesta a la
COVID-19, y continuar cumpliendo con sus
mandatos claves.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR)
reforzó los servicios sanitarios, de agua, de
saneamiento y de higiene para proteger a
los refugiados y desplazados, y trabaja con
los gobiernos con el fin de garantizar que
se incluya a las personas que se ven forzadas
a huir.

